Gestalt Ceres

Psicología. Gestalt. Terapia floral

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Infarto de miocardio y Amor, A. Lowen

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(…)  El infarto de miocardio podría también ser considerado como una enfermedad común del hombre moderno del siglo XX. Creo que mi vulnerabilidad a esta enfermedad se deriva de la rigidez de mi pecho, la cual crea estrés al corazón. He conocido varios hombres que sufrieron ataques cardíacos y cada uno de ellos estaba marcado por un tórax apretado, rígido mantenido en una posición inflada.

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El cáncer la enfermedad de nuestro tiempo, A. Lowen

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(…) ¿Qué enfermedad es asociada con la actitud de los individuos del siglo XX?. Cuando planteé esta pregunta a mis amigos luego de haber descrito la relación de la tuberculosis al romanticismo del siglo pasado, inmediatamente contestaron cáncer. Yo había pensado lo mismo. Esto significa que hay una actitud emocional que tiene la misma relación con el cáncer que el ansia romántica con la tuberculosis. Sería también la típica actitud de la segunda mitad de este siglo. Esta actitud es la desesperación. La idea de que la enfermedad y la cultura están relacionadas es expresada por Henry E. Sigerist. Dice, “En cada época ciertas enfermedades están en primer plano y son características de esa época y encajan en toda su estructura”.

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Fases del duelo, Kübler-Ross

Elisabeth Kübler-Ross (1926-2004) psiquiatra Suiza, experta en los procesos de muerte y cuidados paliativos, escribió varios libros sobre la muerte y los moribundos dando una gran difusión a la atención de las personas en procesos cercanos a la muerte. Y a la que también debemos una aproximación al conocimiento del duelo como una fase de vida especial a la que se le debe una atención específica.

Elisabeth Kübler propone una serie de fases o etapas por las que las personas en duelo suelen transitar y que merecen de una atención para su elaboración y evolución natural.

Sin que tengan que seguir una correlación exacta, a excepción de la primera, el shock, las otras etapas pueden variar y en muchas ocasiones volver a reaparecer una vez parecía que se habían traspasado.

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La sensación, A. Lowen

La sensación, por Alexander Lowen. Conferencia 3. Video del autor (subtitulado en castellano) de esta conferencia.

Es un axioma del análisis bioenergético que una persona sólo puede sentir su cuerpo. Uno no puede sentir el ambiente excepto a través de su efecto en el cuerpo. En la realidad, entonces, uno siente cómo el propio cuerpo reacciona al ambiente o a los objetos externos y proyecta la percepción de este sentimiento sobre el estímulo. Así, cuando yo me doy cuenta de que tu mano es cálida al posarla en mi brazo, lo que yo estoy sintiendo es cómo mi calor corporal es afectado por tu mano. Todo nuestros sentimientos son percepciones del cuerpo. Cuánto nos sentimos y cuán profundamente nos sentimos es una función del conocimiento de sí mismo (self-awareness). El conocimiento de sí mismo significa un conocimiento del cuerpo. El individuo que se conoce a sí mismo está en contacto con su cuerpo. Se da cuenta de qué está pasando en cada parte de su cuerpo, está, en otros términos, en contacto consigo mismo. Siente el flujo de sensación en su cuerpo asociado a la respiración, es decir, tiene sensaciones que circulan en su cuerpo. Pero también siente sus tensiones y lo que está contraído, porque nadie está libre de tales tensiones. A la persona que le falta este autoconocimiento sufre por la consciencia que tiene de sí mismo porque es débilmente consciente de que algo no va bien y no lo entiende. Se siente torpe e incómodo y su autodominio está reducido, por más que se esfuerce conscientemente en esconder esta percepción amortiguada de sí mismo.

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La respiración, A. Lowen

La respiración, por Alexander Lowen. Conferencia 1. Texto traducido en clave floral por Carmen Almansa.

Hay verdades evidentes que no necesitan ninguna demostración. Pero porque son evidentes escapan a nuestra atención. Por ejemplo, nadie negará la importancia de estar vivo. Nosotros queremos estar vivos, y sin embargo olvidamos respirar, tenemos miedo de movernos, y somos renuentes a sentir. Otra verdad evidente es que la personalidad se expresa a través del cuerpo tanto como a través de la mente. Un individuo no puede ser dividido en una mente y un cuerpo. Sin embargo nuestros estudios de la personalidad se han concentrado sobre todo en la mente abandonando relativamente el cuerpo.

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Actitudes que unen y separan en la pareja

La ciencia dice que relaciones duraderas se reducen principalmente a 2 acciones: la amabilidad y la generosidad.

Todos los días en Junio, el mes más popular del año para los matrimonios en el hemisferio norte, cerca de 13.000 parejas estadounidenses van a decir “Si” a comprometerse en una relación para toda la vida que estará llena de amistad, alegría y amor y que los apoyará hasta el día de su muerte.

Aunque por supuesto, para la mayoría de la gente no funciona de esa manera.

La mayoría de los matrimonios fracasan, ya sea que terminan en divorcio, separación o se convierte en una amargura y una especie de disfunción.

Ty Tashiro, psicólogo autor del libro La ciencia del “Y vivieron felices para siempre”, afirma que de todas las personas que se casan, sólo tres de cada diez permanecen con un matrimonio feliz y saludable.

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¿Qué hace el terapeuta?

El foco de atención del trabajo del terapeuta se encuentra en la manera de estar y en las actitudes y valores que vivencia y trata de potenciar en la relación con el paciente. Las actitudes que promueve el terapeuta en dicha relación son:


A) ACENTUAR LO CREATIVO: Desarrollar la capacidad de observar, de ver al otro sin prejuicios. No hay intención de búsqueda de algo concreto y prejuiciado en el mirar y escuchar, y solo entonces lo que surge es relevante y genuino.


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Psiconeuroinmunología: Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra

Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretacion de la realidad“.
Entrevista al Dr. Mario Alonso Puig, Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.

“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente.

 

 

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Eneatipo III: El “Amor-Narcisista” (Las perturbaciones del Amor, C. Naranjo) (9/10)

En cuanto me pregunto cómo o qué es el amor vano, evoco aquella escena de una vieja película sobre las mujeres de Enrique VIII en la que una de sus amantes irrumpe en la sala de su palacio en el mismo momento en que el verdugo se dispone a cortar la cabeza a su predecesora. Va a preguntarle cuál es el vestido que quiere que se ponga esa noche. Subraya la escena la monstruosa desconexión de un mínimo lazo amoroso hacia su rival, absorta como está en su propio placer. Pero no trata sólo de un placer propiamente tal, sino de un producto muy deserotizado del eros: la pasión por su apariencia. Leer más

Eneatipo I: El “Amor-Superior” (Las perturbaciones del Amor, C. Naranjo) (7/10)

Escasamente se distinguen en el uso habitual la ira y el odio, puesto que se llama odio a lo opuesto del amor. Según esto, la pasión del EI sería un antiamor. Su carácter manifiesto, sin embargo, no es ese “contra-amor” que describimos como propio de la violencia, el atropello y la explotación del EVIII. Ya hemos visto cómo el EI es un carácter bueno -entendiendo por ello alguien que no odia, sino que más bien profesa amor. Leer más

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