Gestalt Ceres

Psicología. Gestalt. Terapia floral

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Esencias relacionadas con la expresión sexual, por S. Veilati

Esencias relacionadas con al expresión sexual (Sistema FES – California)

A partir de la muerte del Dr. Bach (Flores de Bach) en 1936, hasta finales de la década de los setenta se produjo un gran silencio floral en materia de elaboración de nuevas esencias florales. Todo parecía indicar que las únicas flores que poseían poderes curativos eran las 38 seleccionadas por el médico inglés y específicamente las crecidas en la zona de Gales. Pero aparecieron los elaboradores de California y conformaron un sistema confiable, cada esencia, antes de salir al mercado, es investigada por un plazo nunca menor a un lustro y que generalmente se extiende a 10 años.

Bach organizó a sus esencias en 7 grupos emocionales: remedios para los que sienten temor, sufren de incertidumbre, falta de interés por el presente, soledad; hipersensibilidad a influencias y opiniones; abatimiento o la desesperación; y preocupación excesivamente por el bienestar de los demás. Los elaboradores de California las ordenan por orden alfabético, pero, a efectos exclusivamente didácticos se pueden estudiar divididas en 7 grupos teniendo en cuenta los planos o dimensiones de la existencia a las que cada esencia dirige –fundamentalmente- su acción. Esta nueva taxonomía de las Flores de California ha sido sugerida por Grecco y Espeche, resultando en: Flores para la vida afectiva; la vida sexual; la vida energética; la vida espiritual; la vida creativa y aprendizaje; la de interacción social; y la Autorealización.

Puede interesarnos en esta oportunidad detallar algunas esencias del 2º grupo: “La Vida Sexual”. La selección es personal, resultando subjetiva y cuestión de preferencias.

 

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¿Qué es la sexualidad?

Antes de introducirnos en la materia floral, sirvan algunas puntualizaciones:

La sexualidad no es una “vida” aparte de la vida, sino el lugar donde también se expresa eso que somos cuando no estamos en un momento especialmente sexualizado, así es que cualquier esencia que tomemos también modifica nuestra expresión sexual. No obstante, hay algunas esencias que llevan nuestra atención hacia ese lugar reservado e íntimo y hacia dónde dirigimos la atención, es decir, nuestra conciencia, hay posibilidad de cambio.

La sexualidad engloba un conjunto de factores psíquicos, afectivos, incluso intelectuales y sociales que sobrepasan el terreno biológico. Se teje con los hilos de la historia familiar y personal y con los del discurso sociocultural dominante en cada época. En éste último sentido hoy se cuestionan ciertas improntas del modelo de relación patriarcal –en el que nos hemos socializado y que es modelo de comunicación y vínculo amoroso- que ha determinado una sexualidad de “posturas dominantes; tiempos cortos; focalización del contacto en los genitales; compulsividad cuando no violencia; déficit sensual y tierno; visión escindida de la mujer: “puta” o señora, con la que se tiene hijos (madre) o con la que se goza (amante), buena o seductora (mentirosa); igual división sufre el hombre: macho o “mariposa”, la sensibilidad y ternura es vista como una debilidad en el hombre; así como “poco femenina” o “de cuidado” será considerada la mujer que se hace cargo de su deseo sexual u otro y deviene sujeto activo propulsor de cualquier propuesta.

Este estrangulamiento de lo femenino favorecido por el discurso patriarcal -al que debemos, en su expresión más sana, poder compartir sobre sexualidad, ir hacia quien nos interesa con mayor libertad, mostrar nuestras apetencias y gustos-, digo, este deterioro del patriarcado es responsable, en parte, de importantes disfunciones afectivosexuales: desensibilización, miedo a la intimidad, relaciones destructivas y sexualmente agresivas, anestesiamiento, conflictos entre “recato y promiscuidad”, sexo sin calidez, abusos sexuales.

De la forma en que este discurso cultural se entrelaza con la historia personal, acentuando uno u otro déficit, no es tema que podamos tratar aquí porque en cada uno asume distintas formas. Pero sí podemos decir que la terapia floral “escucha” esta crisis y ofrece una serie de esencias que sirven, no para mágicamente transformar una actitud fría y distante en amor (nunca he visto tal cosa con ninguna esencia y los elaboradores, investigadores y escritores de terapia floral deberían ser más explícitos al respecto), sino que le serán de utilidad al paciente para decidirse a abordar el tema con la profundidad que se merece, para hacer historia, desarticular prejuicios, cuestionar lo aprendido, preguntarse por lo que realmente desea, explorar otros recursos, inventar otras posibilidades, perder miedos, ir hacia lo que quiere. Y sin duda que esta es una posición más creativa que la de permanecer en la inconsciencia.

Descripción de las esencias

Las esencias que pertenecen a este grupo, de las cuales veremos algunas pocas, trabajan aportando seguridad en el contacto íntimo, despertando a la sensualidad, alejando temor, vergüenza y prejuicios, sanando un pasado de abusos y violencia sexual.

Sticky Monkey Flower o Mímulo viscoso -Mimulus Aurantiacus (amarilla)-

Se beneficia de esta esencia quien se pregunta por su miedo a incluir sentimientos cálidos y vinculantes en la relación sexual. Sexo sí, afecto no. Esta retracción puede llevar a la represión de la sexualidad compartida -en el sentido de una duradera retirada del acercamiento íntimo- o por el contrario, y a modo de formación reactiva, a una vida sexual concurrida y variada. He visto ambas expresiones de este tipo de miedo a la cálida intimidad en varones homosexuales, hombres maduros y solteros y en personas que se han separado ya hace años y dicen no desear volver a intentarlo (en general declaran que han sido abandonadas por sus parejas).

Easter Lily o Lirio del Este -Lilium Longiflorum (blanca)-

Es una de las esencias que más he utilizado en España en mujeres mayores de 55/60 años. Necesita de esta esencia quien, para referirse al sexo, lo hace en términos de “guarrería” o “inmundicia”, siendo el disfrute del cuerpo propio y del otro, cuestión intratable opuesta a lo que una buena mujer debe hacer. Estamos hablando de actitudes que comportan censura, moralismo, crítica, represión y una general repulsa hacia hacer el amor y los genitales.

Hibiscus o Hibisco –Hibiscus Rosa-

A diferencia de la anterior, la persona que precisa de esta esencia, no suele denigrar la sexualidad con la palabra, sino que no experimenta sensualidad. Se trata de un cuerpo que no goza, ni se estremece, sino más bien que se inquieta. El sexo no motiva, es una obligación que hay que tramitar rápidamente. Esto puede culminar en apatía sexual.

Abuso sexual

La lista de esencias apropiadas para hombres y mujeres que han sufrido abuso sexual de pequeños o en la adolescencia, es verdaderamente extensa, mencionaré solo dos: Black Cohosh o Serpentaria -Cimifuga Racemosa (blanca)- y Evening Primrose o Flor de la oración- Onenothera Hookeri (amarilla). La primera es para cuando ese maltrato se expresa en el presente mediante la formación de relaciones destructivas o sexualmente agresivas. La segunda es para la distancia emocional y represión de la sexualidad a causa de abusos en la temprana infancia.

Fuente: SusanaVeilati. Escrito publicado en la web de la autora www.susanaveilati.com, cedido amablemente para su publicación en este espacio.

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