Gestalt Ceres

Psicología. Gestalt. Terapia floral

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La sensación, A. Lowen

La sensación, por Alexander Lowen. Conferencia 3. Video del autor (subtitulado en castellano) de esta conferencia.

Es un axioma del análisis bioenergético que una persona sólo puede sentir su cuerpo. Uno no puede sentir el ambiente excepto a través de su efecto en el cuerpo. En la realidad, entonces, uno siente cómo el propio cuerpo reacciona al ambiente o a los objetos externos y proyecta la percepción de este sentimiento sobre el estímulo. Así, cuando yo me doy cuenta de que tu mano es cálida al posarla en mi brazo, lo que yo estoy sintiendo es cómo mi calor corporal es afectado por tu mano. Todo nuestros sentimientos son percepciones del cuerpo. Cuánto nos sentimos y cuán profundamente nos sentimos es una función del conocimiento de sí mismo (self-awareness). El conocimiento de sí mismo significa un conocimiento del cuerpo. El individuo que se conoce a sí mismo está en contacto con su cuerpo. Se da cuenta de qué está pasando en cada parte de su cuerpo, está, en otros términos, en contacto consigo mismo. Siente el flujo de sensación en su cuerpo asociado a la respiración, es decir, tiene sensaciones que circulan en su cuerpo. Pero también siente sus tensiones y lo que está contraído, porque nadie está libre de tales tensiones. A la persona que le falta este autoconocimiento sufre por la consciencia que tiene de sí mismo porque es débilmente consciente de que algo no va bien y no lo entiende. Se siente torpe e incómodo y su autodominio está reducido, por más que se esfuerce conscientemente en esconder esta percepción amortiguada de sí mismo.

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En la persona que se ignora hay áreas del cuerpo en que falta sensación y están, por consiguiente, faltas de conciencia. Por ejemplo, las personas, generalmente, no se dan cuenta de la expresión de su cara. No saben si parecen tristes, enfadados o hastiados. Algunas caras tienen una expresión tan obvia de dolor que el observador se sorprende de que la persona no se dé cuenta de eso. Otras áreas del cuerpo de las que las personas normalmente no se dan cuenta son las piernas, las nalgas, la espalda y los hombros. Cada persona sabe que tiene piernas, nalgas, espalda y hombros, pero no los siente como partes vivas de su cuerpo. No puede decir si sus piernas están relajadas o contraías, si sus nalgas están apretadas o empujadas adelante, si su espalda está erguida o doblada, o si sus hombros están levantados o caídos.

Semejante falta de consciencia quiere decir que la persona ha perdido el pleno alcance de la función de esas partes del cuerpo que faltan en la consciencia. La persona que no siente sus piernas carece de sentimiento de seguridad porque no tiene la convicción interna de que sus piernas lo sostendrán. No está emocionalmente seguro sobre sus propios pies y siente la necesidad que algo o alguien lo apoye. Las nalgas funcionan como contrapesos para mantener la postura erecta normal. Cuando las nalgas están metidas hacia adelante, la mitad superior del cuerpo tiende a derrumbarse. Esto puede impedirse solamente sacando el pecho y atiesando la espalda. Las nalgas apretadas recuerdan la postura de un perro con la cola entre las piernas. El individuo que tiene este porte, esta postura, ha perdido su desparpajo natural y sólo puede ser compensado entonces por una pose exagerada del ego basada en la rigidez. Por otro lado, si las nalgas están retraídas, la persona pierde la habilidad de girar su pelvis adelante de una manera sexualmente agresiva. Su cuerpo presenta una lordosis, que es una hundimiento exagerado en la parte baja de la espalda. Padece de insuficiencia sexual debido a una incapacidad descargar su sentimiento sexual. Normalmente, la pelvis cuelga libremente y bascula espontáneamente adelante y atrás con la respiración. Este movimiento se intensifica en la relación sexual y produce los movimientos involuntarios del orgasmo. El movimiento dirigido hacia atrás carga la pelvis de sensación y sentimiento mientras el movimiento adelante descarga el sentimiento hacia los órganos genitales. Las tensiones pélvicas crónicas que restringen la motilidad pélvica reducen la potencia orgásmica de una persona. Lo triste de estas tensiones es que disminuyen la conciencia de la persona de manera que no sabe lo que va mal en su función sexual. Puede culparse o a su compañero/a sin comprender nada acerca de la causa de sus dificultades.

Debido a las tensiones crónicas, la persona estándar tiene poca sensación en su espalda. Normalmente encontramos que la espalda o está tan rígida que no puede doblarse o tan flexible que no ofrece ningún soporte al cuerpo. En ambos casos, la persona pierde la habilidad de “respaldar sus sentimientos” o de contenerlos. Demasiada rigidez lleva a la compulsión, demasiada flaccidez a la impulsividad. Al faltarle sensación en su espalda no puede movilizar su enojo para superar sus frustraciones. En un animal como un perro o un gato, uno puede ver como se yergue literalmente la espalda cuando el animal está enfadado. Incluso el pelo se eriza a lo largo de su espalda según se carga de sentimiento esta parte del cuerpo. Los seres humanos perturbados se vuelven irritables o rabiosos pero les falta la habilidad animal de expresar el enojo de una manera directa.

espalda

La tensión en la espalda está generalmente asociada con tensiones que inmovilizan los hombros. Dos funciones importantes son afectadas por las tensiones de los hombros. Uno es la habilidad de extender los brazos para alcanzar y el otro es la habilidad de golpear. Cuando los hombros están fijos en una posición levantada la persona está “colgada” como si estuviera suspendida de una percha de la ropa. Los hombros levantados son una expresión de miedo. Los hombros se levantan con el miedo. La persona que tiene los hombros levantados es colgada por su miedo y es incapaz de dejarse ir. También está colgado por su incapacidad de extender los brazos para alcanzar o para golpear.

La persona que no está en contacto consigo también está aturdida. Su imagen no coincide con la imagen que presenta a los demás y su aceptación ingenua de esta imagen le deja expuesto a respuestas inesperadas. A la persona que cree presentar una apariencia varonil, porque su pecho está inflado, le choca enterarse de que otras personas puedan ver eso como una pose. De la misma manera es fácilmente engañado por las poses y fachadas qué otras personas erigen. Uno sólo conoce a los demás en el grado que uno se conoce a sí mismo, y sólo en la medida en que uno se siente persona puede sentir a las personas.

autoconocimiento

La pérdida de conocimiento de sí mismo es causada por la tensión muscular crónica. Esta tensión difiere de las tensiones normales de la vida por el hecho de que es una espasticidad muscular inconsciente, persistente, que se ha vuelto parte de la estructura corporal o manera de ser. Debido a este hecho la persona no se da cuenta de que tiene tales tensiones crónicas hasta que empiecen a causarle dolor. Cuando esto sucede puede que sienta la tensión subyacente pero sin ningún conocimiento de lo que significa ni de por qué se desarrolló. Y está completamente desvalido para hacer algo que alivie la tensión. En la ausencia de dolor, sin embargo, la mayoría de las personas olvidan completamente la manera en que se mantienen o en que se mueven. Se sienten cómodos en sus actitudes estructuradas sin darse cuenta de las limitaciones que estas actitudes imponen a su potencial de vivir.

Un músculo sólo se pone tenso bajo la tensión. Cuando está suelto, el cuerpo no siente la tensión. Las tensiones son de dos tipos, físicas o emocionales. Soportar un peso pesado es una tensión física, como lo es la continuación de un movimiento o actividad cuando el músculo está cansado. La persona siente el dolor de la tensión, y detiene la actividad o suelta el peso. Si, sin embargo, no hay ninguna manera de quitar la tensión, el músculo sufrirá un espasmo. Una tensión emocional es simplemente como una física, los músculos se cargan de un sentimiento que no pueden soltar. Se contraen para sujetar o contener el sentimiento igual que hacen para coger un peso y si el sentimiento persiste tiempo suficiente, el músculo quedará espástico al no poder librarse de la tensión.

Cualquier emoción que no puede liberarse es una tensión para la musculatura. Esto es cierto porque una emoción es una carga que pugna por salir para descargarse. Unos cuantos ejemplos ilustrarán estas ideas. La tristeza o sentimientos de dolor se descargan a través del llanto. Si el llanto se inhibe debido a las objeciones paternales o por otras razones, los músculos que normalmente reaccionan al llorar se ponen tensos. Éstos músculos son, los de la boca, garganta, pecho y abdomen. Si el sentimiento que no puede soltarse es uno de enojo, los músculos de la espalda y hombros se ponen tensos. Impulsos inhibido de morder llevan a tensiones en la mandíbula. Impulsos inhibidos de dar patadas provocan tensiones en las piernas. La correlación entre la tensión del músculo y la inhibición es tan exacta que uno puede decir qué impulsos o sentimientos están inhibidos en una persona a partir de un estudio de sus tensiones musculares.

tristeza

En lo que a la musculatura respecta hay poca diferencia entre una tensión externa o una tensión interior. Las dos ponen el músculo bajo tensión. Las tensiones físicas son generalmente conscientes y tienden a ser de duración más corta que las tensiones emocionales que son a menudo inconscientes y tienden a persistir.

Cuando un músculo sufre un espasmo, se acorta y queda contraído hasta que la tensión desaparezca. Encontrarán que esto es verdad respecto de un calambre en una pierna, por ejemplo. Para conseguir librarse del calambre, debe cambiarse la posición y hay que mover el músculo acalambrado. Un calambre, sin embargo, es una tensión muy aguda que no permite alternativas. Las tensiones que se instauran a través de la inhibición son tensiones crónicas que se desarrollan despacio, a través de experiencias repetidas y tan insidiosamente que la persona es difícilmente consciente de la tensión. Aun cuando esté consciente de la tensión, no sabe de que manera descargarla. Tiene que vivir con ella, y la única manera de vivir con una tensión es olvidarla.

Como la mente y cuerpo son uno, el inconsciente debe tener un significado físico. El inconsciente es esa parte del cuerpo que no se percibe. Es importante saber que un nervio y su músculo forman una unidad fundamental. Cuando un músculo está crónicamente contraído, los nervios efectores del músculo se aíslan del sistema nervioso global en lo que concierne a los movimientos voluntarios. La represión de un sentimiento ocurre cuando el músculo que está cargado con ese sentimiento es apartado de la consciencia por la tensión crónica y el nervio que innerva al músculo se aísla de la red nerviosa. Por ejemplo, se reprimen las experiencias traumáticas de aprendizaje del control de esfínteres en aquéllas personas que no tienen consciencia alguna de sus tensiones anales. Para traer estos recuerdos desde el inconsciente, la persona tiene que incrementar el contacto con los músculos de su piso pélvico.

El conocimiento de sí mismo depende del movimiento. Nosotros percibimos lo que se mueve; lo que no se mueve se desvanece de la conciencia. Así, cualquier parte del cuerpo que está inmóvil debido a la tensión crónica es alejada de la percepción. El individuo ni siquiera es consciente de la tensión. El primer paso para restaurar el conocimiento de sí mismo es tomar consciencia de la tensión. Esto se hace poniendo a la persona en posiciones en que sienta sus tensiones. También se le pide que ejecute ciertos movimientos en que se prueba su coordinación . Cuando una persona ha ganado algún contacto con las áreas entumecidas de su cuerpo, está en posición de soltar las tensiones crónicas que subyacen al entumecimiento.

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Un músculo relajado es un músculo cargado de energía. Es como un arma cargada lista para disparar. El gatillo que descarga el músculo es un impulso de su nervio efector. La descarga del músculo produce una contracción que se traduce en movimiento. Un músculo contraído no puede moverse hasta que se recargue con nueva energía. Esta energía llega al músculo en forma de oxígeno y azúcar. Sin un suministro de energía adicional, es imposible soltar los músculos contraídos.

El factor importante en este proceso es el oxígeno ya que sin oxígeno suficiente, el proceso metabólico en el músculo se detiene. Este hecho apunta a la importancia de la respiración para la relajación y para el levantamiento de la represión. Cuando la respiración de un paciente se ahonda, sus músculos tensos entrarán en vibración espontánea como un muelle que ha sido soltado después de estar en tensión.

En algunos pacientes, las vibraciones pueden convertirse en movimientos expresivos espontáneos cuando el propio cuerpo libera sus impulsos reprimidos. Generalmente, los movimientos se empiezan conscientemente y los impulsos reprimidos se evocan cuando los movimientos asumen una cualidad global. Un paciente puede empezar pataleando en el colchón como un ejercicio, pero cuando se permite dejarse ir al movimiento éste inviste al cuerpo entero produciéndose una descarga emocional. Los músculos tensos sólo pueden ser relajados por movimientos expresivos, es decir, movimientos en que la actividad expresa el sentimiento. Mientras un movimiento se realice mecánicamente, los impulsos reprimidos se retienen.

¿Qué papel juega el análisis en la terapia bioenergética? El énfasis en esta exposición ha resaltado los aspectos físicos de esta terapia y esto puede dar a algún lector la impresión de que la comprensión analítica del carácter juega un papel secundario. Esto, claro, no es verdad. Para un paciente tan importante es saber el origen de sus conflictos como lo es adquirir el conocimiento de sí mismo a través de la actividad corporal. Los dos abordajes deben armonizarse para una terapia eficaz. Se usan todas las modalidades de psicoterapia y psicoanálisis en la terapia bioenergética para incrementar la comprensión de sí mismo y la autoexpresión. Esto incluye la interpretación de los sueños y el trabajo con la situación transferencial. En contraste con otras formas de terapia el cuerpo es la base sobre la que se construyen las funciones del ego de comprensión de sí mismo y de autoexpresión.

El concepto bioenergético básico Es que cada patrón de tensión muscular crónica debe tratarse en tres niveles: (1) su historia u origen en situaciones de la primera infancia o niñez, (2) su significación presente en términos del carácter del individuo, y (3) su efecto sobre el funcionamiento corporal. Sólo esta visión holística del fenómeno de la tensión muscular puede producir en la personalidad esos cambios que puede tener un valor duradero. Esto lleva a varias proposiciones importantes.

1. Cada grupo muscular crónicamente tenso representa un conflicto emocional que está sin resolver y probablemente reprimido. La tensión es el resultado de un impulso que busca expresarse que encuentra una retención basada en el miedo. Una tensión en la mandíbula puede representar el conflicto entre un impulso morder y el miedo de que tal acción lleve a punitivas de parte de los padres. La misma tensión también podría relacionarse con un impulso para llorar y el miedo que eso provoque el enojo o rechazo de los padres. Las tensiones tienen determinadas de manera múltiple ya que todas las partes del cuerpo están implicadas en toda expresión emocional. Esto significa que cada tensión debe trabajarse en términos de los movimientos en que el músculo tenso puede participar. Si fuera posible, los conflictos específicos que involucran el grupo muscular tenso deberían volverse conscientes tanto como impulso retenido como el miedo que denota.

2. Cada músculo crónicamente tenso representa una actitud negativa. Cada inhibición se percibe como un constreñimiento que lleva a un sentimiento de hostilidad debido a la pérdida de libertad. Por consiguiente, antes de que el impulso encerrado en el músculo contraído pueda soltarse, el sentimiento negativo debe expresarse como una actitud general. Los sentimientos que tienen que ser inhibidos son principalmente los sentimientos negativos, hostiles o sexuales. Los padres no alientan la expresión de sentimientos hostiles y, en la mayoría de los casos, prohíben tales expresiones. Estos sentimientos son, entonces, generalmente reprimidos.

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La actitud negativa generalizada expresa en la acción de retención de los músculos se extiende e incluyen al terapeuta y a la situación terapéutica. Está encubierta por una fachada de cortesía y cooperación. Uno puede atravesar esta fachada por el análisis esmerado de la transferencia o moverse inmediatamente haciendo de la expresión de la negatividad el primer asunto de la terapia. Cada paciente en terapia bioenergética confronta su negatividad disimulada trabajando físicamente y vocalmente con la expresión de hostilidad y negatividad.

3. El aspecto biológico de la tensión muscular es su relación con la respiración, movimiento y sentimiento. Éstos temas se han discutido más arriba. Puesto que toda tensión disminuye el sentimiento sexual, cada paciente se da cuenta de cómo estas tensiones afectan a su funcionamiento sexual.

El conocimiento de sí mismo o el sentido de identidad son dependientes de la capacidad de decir “¡No!”. La aserción del No separa al individuo de su ambiente y afirma su individualidad, respecto de los demás. La persona que puede decir “no” puede decir “sí”. La persona que no puede decir “no” es sumisa y resentida. La habilidad de decir “no” depende de estar libre en nuestro interior de refrenamientos o de tensiones musculares crónicas. Cada tensión muscular crónica es una limitación en la autoafirmación y del conocimiento de sí mismo. Estos conceptos se exploran más exhaustivamente en mi libro, La Traición del Cuerpo.

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Video Conferencia Alexander Lowen (VERSIÓN RESUMIDA) (11 min)

Video Conferencia Alexander Lowen (VERSIÓN ORIGINAL) (1h33 min)

 

Fuente del texto: Alexander Lowen. La Respiración, el Movimiento y la Sensación: Las bases del análisis bionergético. Conferencia 3: LA SENSACIÓN. En: LA VOZ DEL CUERPO. EL PAPEL DEL CUERPO EN LA PSICOTERAPIA. Ed. Sirio. 2014.

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