En este caso se puede pensar en el amor perezoso como el de alguien que no está plenamente vivo. Un amor tibio, a «medio fuego», en el que la persona no está entera; opuesto al amor pasión, se lo puede caracterizar como un amor flemático. Leer más
Gestalt
Eneatipo I: El “Amor-Superior” (Las perturbaciones del Amor, C. Naranjo) (7/10)
Escasamente se distinguen en el uso habitual la ira y el odio, puesto que se llama odio a lo opuesto del amor. Según esto, la pasión del EI sería un antiamor. Su carácter manifiesto, sin embargo, no es ese «contra-amor» que describimos como propio de la violencia, el atropello y la explotación del EVIII. Ya hemos visto cómo el EI es un carácter bueno -entendiendo por ello alguien que no odia, sino que más bien profesa amor. Leer más
Eneatipo VIII: El “Amor-Avasallador” (Las perturbaciones del Amor, C. Naranjo) (6/10)
Siguiendo con el mismo orden de los caracteres que en el capítulo anterior, y abordando ahora aquellos de la zona superior del eneagrama, veamos la perturbación del amor en los lujuriosos. Leer más
Eneatipo IV: El «Amor-Enfermedad» (Las perturbaciones del Amor, C. Naranjo) (5/10)
En su obra Cinco rostros del amor, André Maurois acuña el término «amor-enfermedad» para designar la pasión amorosa atormentada que caracteriza el mundo psicológico de Proust. Dice Maurois que, a diferencia de Madame de Lafayette, Roussseau o Stendhal, Proust ya no cree que la violencia de la pasión -se torne legítima por la calidad excepcional de los seres que son objeto de ellas-. Y añade: «Veremos que considera al amor-pasión como una enfermedad: inevitable, dolorosa y fortuita.» Leer más
Eneatipo V: El «Desamor» (Las perturbaciones del Amor, C. Naranjo) (4/10)
Decía que hay caracteres aparentemente más amorosos que otros, y he comenzado por los que lo son en grado más notorio. El que comentaré a continuación es uno de los que parecen ser menos amorosos.
Nuevamente, si el amor es un atributo de la esencia del ser humano -de su yo verdadero o núcleo central de su ser-, es algo independiente del carácter, sea éste más dadivoso disponible y afirmador del otro, o más distante duro o crítico; se trata de diferencias de programación, o de diferencias en la estrategia interpersonal, y por tanto pertenecientes al mundo del pseudoamor más que al del amor verdadero. Leer más
Eneatipo VII: El «Amor Placer» (Perturbaciones del Amor, C. Naranjo) (3/10)
Resulta oportuno una vez más continuar nuestra exposición con el séptimo eneatipo, ya que se trata igualmente de un carácter seductor y cariñoso, sólo que su forma de seducción es algo diferente y también diferente su forma de amar.
La persona autoindulgente necesita ante todo un amor indulgente y como aprecia que no se le exija ni se le pongan límites, también ofrece al otro permisividad. Tanto es así que La Bruyere, en su contemplación de los caracteres humanos, ha llamado la atención sobre uno que parece empeñarse en cultivarle al otro sus vicios y alabárselos. Leer más
Eneatipo II: El «Amor Pasión» (Perturbaciones del Amor, C. Naranjo) (2/10)
Entrando ya propiamente en el tema de este capítulo (Perturbaciones del Amor), resulta apropiado comenzar el recorrido de los caracteres por el segundo de los eneatipos ya que, así como los orgullosos están entre los que parecen más inocentes de todo pecado en la apreciación ordinaria son los que menos problema tienen en ser amorosos. Justamente constituyen el más «amoroso» de los caracteres.
El hecho de que algunos caracteres sean más o menos «amorosos», sin embargo, no se debe a que tengan mayor o menor capacidad de amar en el más profundo de los sentidos.
Partamos de la premisa de que la salud mental -y la capacidad de amar que conlleva- se ve interferida por patologías del carácter de equivalente seriedad. Es natural que los caracteres seductores se muestren más amorosos, ya que en ellos está en primer plano la falsificación del amor. Leer más
De los tres tipos de amor, por C. Naranjo (1/10)
Después de terminar una charla acerca de «los males del amor y los males del mundo» en la Universidad de Deusto, hace ya algunos meses, uno de los asistentes me objetó no haber ofrecido una definición del amor. Tras haber hablado durante más de una hora sobre lo que no es el amor, pensé: ¿No ha valido acaso esto más que una definición? ¿No ha sido más elegante dejar el misterio innominado, sin entrar en argucias racionalistas? y me contuve de responder: «¿Acaso se da una definición de Dios en los Evangelios?» Leer más
Relaciones humanas, S. Stroke
Conferencia brindada por Suzy Stroke en la escuela de formación en Terapia Gestalt, Jera (11/12/2011)
El tema de esta conferencia son las Relaciones Humanas. Es un asunto que me interesa desde hace muchos años, con el cual trabajo profesionalmente y con el que estoy todo el día, las veinticuatro horas. Siento que es fundamental en mi vida y pienso que también en la de casi toda la gente.Empecé trabajando, como decía Pepa, con el Proceso Hoffman cuando iniciaba mi carrera como terapeuta.
Sobre las relaciones de pareja, S. Stroke
Entrevista a Suzana Stroke, por T. Barbena y A. Gómez
Te has dedicado profesionalmente a trabajar para restablecer el vínculo amoroso en las relaciones parentales, a través del Proceso de Cuadrinidad (proceso Hoffman). Más tarde extendiste tu trabajo para restablecer este vínculo en las parejas, a través de tus talleres de pareja y de sexualidad.
¿ Qué tienen en común estos trabajos?
Lo que veo en común es que las personas pueden vivir con más aceptación, tranquilidad, menos peleas, guerras y más comprensión, y de ese modo cada uno se siente mejor en la vida. Mi percepción es que el proceso Hoffman resuelve mucho a nivel individual, abre un deseo de desarrollo espiritual y mejora muchísimo la relación entre padres e hijos, pero entonces la neurosis florece en la pareja más que nunca. La persona se da más permiso y ve más cosas en sí misma, pero también las ve en el otro. De allí empieza un juego de poder en torno a quien está más “avanzado.” Entonces la crisis se instala con más facilidad. De esta constatación surgió mi trabajo de parejas. Y el trabajo de sexualidad surgió como un deseo de profundizar (ya que en los trabajos anteriores no hay tiempo suficiente) en un área muy importante a nivel individual y de pareja que está lleno de tabúes y prejuicios. Leer más
Del amor humano y el romance, Robert A. Johnson
La gente queda tan hastiada de los ciclos y callejones sin salida del romance, que comienza a preguntarse si existe algo que sea «amor». Pues sí, existe. Pero a menudo debemos efectuar cambios de actitud muy profundos antes de poder apreciar qué es el amor y hacerle un espacio en nuestras vidas. Leer más
Superar la ansiedad, por el Dr. Alejandro Napolitano
Desde hace ya unos cuantos años la palabra ansiedad ocupa espacios cada vez mayores en los medios de comunicación masiva. Vocablo bastante técnico, salido del ámbito de la psicología clínica, nos llega dando una voltereta extraña. Se trata de la traducción del inglés anxiety, para el que en castellano ya contábamos con la expresión angustia.
La depresión, Alexander Lowen
“La persona deprimida es una persona que ha perdido su fe” (A. Lowen)
Lo común a toda reacción depresiva es la falta de realidad que impregna la actitud y conducta de la persona. Cuando una persona ha experimentado una pérdida o trauma en su infancia que ha socavado sus sentimientos de seguridad y auto-aceptación, proyectará en su imagen de futuro la exigencia de que invierta en su experiencia pasada.
Hoy en día hay tanta gente que persigue metas irreales, sin relación directa con sus necesidades básica como seres humanos, que la depresión es algo casi normal.
La persona deprimida está presa por las barreras inconscientes del “se debería” y “no se debería”, que la aíslan, la limitan y pueden incluso aplastar su espíritu.
La sabiduría de las emociones, Norberto Levy
Ciertas emociones nos informan de lo que “tenemos”, como la alegría, la gratitud, la confianza o la solidaridad, y naturalmente son emociones agradables. Otras nos informan acerca de algo que nos falta, como la tristeza, el miedo, la envidia o la culpa. Estas emociones son, sin duda, dolorosas y por una confusión respecto a ellas las solemos llamar “negativas”, cuando en realidad no los son. Por el contrario, todas las emociones dolorosas son valiosísimas señales que nos remiten a problemas que estamos experimentando en ese momento.
La metáfora del carruaje (prólogo de J. Bucay)
En el difícil camino de sabe quién somos, lo principal es reunir las partes de nuestro ser que la educación y la vida han separado peligrosamente. Cuerpo, mente y emociones nos pertenecen y constituyen, pero a veces parecen luchar entre sí.
Devolver al individuo su sensación de unidad y la capacidad para percibirse como un todo, que cuando era niño sin duda poseía, es el primer paso para el bienestar y el objetivo de terapias holísticas. Se trata de que la persona pueda integrar las diferentes facetas de su ser, la mental, la emocional y la corporal, en lugar de vivirlas como partes distintas de uno mismo que batallan par encontrar un espacio de expresión. Para explicar en qué consiste esta labor integradora echemos mano de la metáfora del carruaje:



